jueves, 3 de abril de 2008

Betania: Resurrección de Lázaro

BETANIA


“Yendo de camino, entró en una aldea, y una mujer, Marta de nombre, le recibió en su casa. Tenía ésta una hermana llamada María, la cual , sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta andaba afanada en los muchos cuidados del servicio, y acercándose, dijo: Señor, ¿ no te da enfado que mi hermana me deje a mí sola en el servicio? Dile, pues, que me ayude. Respondió el Señor y le dijo: Marta, Marta, tú te inquietas y te turbas por muchas cosas; pero pocas son necesarias, o más bien una sola. María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada”. (San Lucas 10,38-42).

“Había un enfermo, Lázaro, de Betania, de la aldea de María y Marta, su hermana. Era esta María la que ungió al Señor con ungüento y le enjugó los pues con sus cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo. Enviaron, pues, las hermanas a decirle: Señor, el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella… Fue, pues, Jesús y se encontró con que llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Estaba Betania cerca de Jerusalén como unos quince estadios y muchos judíos habían venido a Marta y a María para consolarlas por su hermano. Marta, pues, en cuanto oyó que Jesús llegaba, le salió al encuentro; pero María se quedó sentada en casa. Dijo, pues, Marta a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí no hubiera muerto mi hermano, pero sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo otorgará. Díjole Jesús: Resucitará tu hermano. Marta le dijo. Sé que resucitará en la resurrección, en el último día. Díjole Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre.
ALTAR Y FRESCO DE LA IGLESIA DE LÁZARO
¿ Crees tú esto ?. Díjole ella: Sí, Señor ; yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, que ha venido a este mundo…Viéndola Jesús llorar, y que lloraban también los judíos que venían con ella, se conmovió hondamente y se turbó, y dijo:¿ Dónde le habéis puesto ? Dijéronle: Señor, ven y ve. Lloró Jesús, y los judíos decían: ¡ Cómo le amaba!Algunos de ellos dijeron ¿No pudo éste, que abrió los ojos del ciego, hacer que no muriese? Jesús, otra vez conmovido en su interior, llegó al monumento, que era una cueva tapada con una piedra. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Díjole Marta, la hermana del muerto: Señor, ya hiede, pues lleva cuatro días. Jesús le dijo : ¿ No te he dicho que si creyeres, verás la gloría de Dios ? Quitaron, pues, la piedra, y Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que siempre me escuchas, pero por la muchedumbre que me rodea lo digo, para que crean que tú me has enviado. Diciendo esto, gritó con fuerte voz: Lázaro, sal fuera. Salió el muerto, ligados con fajas pies y manos y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Soltadle y dejarle ir”. ( San Juan 11, 1-4 ;17-43).
JESÚS LEVANTA A LÁZARO


Definitivamente habíamos dejado la explanada del Templo. Caminando salimos por la Puerta de San Esteban. El autobús nos esperaba fuera de la muralla en la carretera. Desde un terraplén, contemplo el cementerio árabe con sus tumbas en forma rectangular que llenan toda la ladera junto a la muralla; el torrente Cedrón,; el valle de Josafá; el monte de los Olivos, la Ascensión, Pater Noster, Dominus Flevit, Getsemani, Basílica de las Naciones, sepulcro de María, iglesia ortodoxa rusa de santa María Magdalena, las tumbas de Zacarias y Absalón, el cementerio judío que ocupa toda la ladera izquierda del torrente Cedrón. Siento una especie de admiración al contemplar aquel lugar, aquellos santuarios tan importantes para un cristiano. Me cuesta creer que físicamente estoy allí, viendo lo que veo, pisando la tierra que piso, experimentando las sensaciones que experimento, ¡tan lejos de España! ¿No estaré quizá soñando ? No, no sueño. El guía llama con la trompeta para que subamos al autocar. ¡ Qué coincidencia ! Suena la trompeta, precisamente allí, en el valle de Josafá, donde sonará el día del juicio final.
TUMBA DE LÁZARO

Salimos con dirección a Betania que está a cinco kilómetros de Jerusalén. Pasamos por el monte de la Perdición. Salomón estuvo allí con las rameras en contra de las promesas que había hecho a Dios. Pronto llegamos a Betania que está situada en la parte oriental del monte de los Olivos, a 3 km. de Jerusalén, cruzando el monte. El pueblo entre olivos, pinos y cipreses, con las casas escalonadas por la colina, se llama actualmente El Azariye, antes se llamó Lazarium. Betania fue para Jesús un lugar de descanso y paz donde reposaba cuando regresaba cansado de caminar por campos, colinas, montes y vaguadas, al sol, al frío y a la lluvia, en la casa de los tres hermanos :Marta, María y Lázaro, disfrutando de su sincera amistad.
IGLESIA DE LÁZARO

En la cúpula palomas en vuelo simbolizan el paso a la eternidad. La peregrina de Zaragoza, lee el evangelio mientras los demás atentamente escuchamos. Aquí la lectura suena diferente. Estamos en el lugar de los hechos y esto imprime un valor y una fuerza especial.
JESÚS COME EN CASA DE SIMÓN EL LEPROSO

¿ Y si Jesús me preguntase: Antonio, Antonio, tu te inquietas y te turbas por muchas cosas, pero pocas son necesarias, o más bien una sola: busca el reino de Dios y su justicia, que éste no te será arrebatado? ¿ Y si me dijese: Antonio, sal fuera, resucita a la vida, ponte a andar por mis caminos, acaso no sabes que yo soy la resurrección y la vida, y que el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre? Realmente me considero interpelado por Jesús. ¿Sabré responder adecuadamente? Dame fuerza, Señor, que soy pecador y pierdo con frecuencia tu camino.

Salimos del Templo a un patio. En la pared hay un letrero con una flecha que dice: Tumba de Lázaro. Hay allí una mezquita bajo la cual se encuentra el sepulcro de Lázaro, donde Jesús, profundamente emocionado, como un hombre, lloró y resucitó a Lázaro después de llevar cuatro días muerto.

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